
Se esconde, se asusta con cualquier ruido, no termina de confiar en ti. Y empiezas a pensar que quizá «ya es así». No lo es: hay una razón por la que no sale de ese miedo.
Tu perro no es desconfiado por capricho.
No lo hace por fastidiar ni porque «ya sea así».
Está sufriendo estrés en silencio.
Piensa en lo que ha vivido, visto desde sus ojos.
Lo separaron de su madre demasiado pronto.
O nunca la tuvo cerca.
Creció en una jaula. En la calle. En un refugio.
Y ahora lo traes a una casa completamente nueva.
Olores nuevos. Manos nuevas. Reglas nuevas. Todo nuevo.
Su sistema nervioso está desbordado.
Es una alarma que se encendió hace mucho tiempo y que nunca nadie le enseñó a apagar.
Y esa alarma sale en forma de conducta.
Alivia el miedo y la ansiedad
Menos esconderse y encogerse
Menos orina por estrés
Más tranquilo cuando te vas
Más confianza y seguridad
Calma la inquietud constante
Cuando un perro está con su madre
ella libera de forma natural feromonas apaciguantes.
Esa señal de la madre le dice a su cerebro:
Aquí no pasa nada. Estás a salvo. Puedes relajarte.
Cuando tu perro nunca recibió esa señal
o la perdió demasiado pronto
la alarma se queda encendida.
El difusor Vitalys Calma replica esa misma señal de la madre y la mantiene en el aire de su habitación. Lo llamamos el Efecto Nido.
No es un sedante: no lo duerme, lo tranquiliza.
Lo enchufas a la pared
y funciona 24 horas al día, 7 días a la semana.
Menos miedo y menos esconderse
Más confianza y seguridad
Más tranquilo cuando se queda solo
Menos accidentes por estrés
Canelo se hacía pis en cuanto alguien se le acercaba. Venía de una perrera y le aterraban las manos. No hace milagros, pero a la segunda semana los charcos casi habían desaparecido y se le ve tranquilo, no dormido.

Nala pasó dos semanas escondida detrás del sofá, sin atreverse a acercarse. Enchufamos dos difusores y a los pocos días empezó a dormir a la vista de todos, en su camita.

Lo adoptamos de una protectora y se sobresaltaba con todo. Nos dijeron que «ya era así». Un mes después nos recibe en la puerta. Nunca pensé que lo vería.

Pensaba que mi perro se escondía por su carácter. Era el estrés de no entender dónde estaba. Pusimos un difusor y en dos semanas nos buscaba para jugar.
PASO 1Enrosca la recarga en el difusor
PASO 2Elige el mejor lugar
PASO 3Enchúfalo
PASO 4Déjalo actuar
Las órdenes no llegan a un sistema nervioso atascado en modo alerta. Aprende a sentarse, no a dejar de tener miedo.
Encerrarlo no apaga la alarma: solo la deja sonando a puerta cerrada.
No se esconde porque sepa que está mal. Se esconde porque tiene miedo. Regañarlo solo le confirma que tenía motivos.
Duran unas horas y algunos solo lo dejan quieto por fuera, con el corazón a mil por dentro. El miedo de un perro adoptado no tiene horario.
Obligarlo a acercarse antes de sentirse seguro rompe la confianza que intentas construir.
Cada semana de estrés convierte una reacción pasajera en una costumbre más difícil de cambiar.
Todo eso actúa sobre lo que hace.
Nada le enseñó que ya no pasa nada.
VITALYS
OTROS
Esconderse, temblar, no comer delante de ti, orinarse de miedo o llorar de madrugada no son cinco problemas distintos.
Son cinco salidas de la misma alarma.
Para un perro que nunca conoció la seguridad de una manada
esa alarma suena todavía más fuerte.
Y cada semana sin apagarla consolida una costumbre que parecía pasajera en algo que parece parte de su carácter.
Se orinaba en cuanto alguien caminaba hacia él. Probamos vinagre, empapadores, adiestrador… y nos sentíamos impotentes. Con los difusores, en un par de semanas los accidentes bajaron muchísimo y se le ve cómodo en su propia casa.

Pasó toda su vida en una jaula antes de llegar a casa. Estaba asustadizo y no nos dejaba acercarnos. Ahora nos recibe en la puerta y se acurruca con nosotros en el sofá. Y no está «raro» ni sedado.

No comía, no jugaba, no confiaba. A los pocos días de enchufarlos tomó un juguete por primera vez. Lloré al verla.

Le aterraba toda la casa y se quedaba en un rincón. Desde que enchufamos los difusores sale sola y hasta duerme la siesta con mis otros perros.

Análogo de la feromona apaciguante canina 2 %
Hidrocarburo isoparafínico
48 ml
Usa los difusores en las zonas del perro: cada uno cubre hasta 70 m². -> Las paredes lo bloquean, así que usa uno por espacio abierto o habitación.






Nuestro perro adoptado le tenía tanto miedo a la casa que al principio ni quería entrar. Encontraba pis por todas partes porque no lograba relajarse. Desde que enchufamos los difusores se queda mirando la puerta y al rato se acuesta en su camita.
Llegó a casa lleno de miedo: lloraba y temblaba en cuanto yo salía del cuarto. Para la segunda semana ya estaba más tranquilo y se echaba a dormir en su camita en lugar de andar llorando por toda la casa.
Después de poner los difusores en tres habitaciones noté la diferencia. Se le ve menos ansiosa pero completamente despierta, y ahora está mucho más confiada con las visitas.
*Valoraciones basadas en opiniones verificadas de clientes de Vitalys*
¡Date prisa! Quedan pocas unidades del lote de este mes y la oferta se retira en cuanto se agotan.
Desde 0,37 € al día por habitación. Envío cada 60 días. Pausa o cancela cuando quierasPago único, sin renovaciones. El kit incluye los difusores y recargas para 60 días.

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COMPRARAsí se están adaptando los perros con Vitalys Calma.

Menos accidentes en casa

Calma lúcida, sin dormirlo

Menos sobresaltos e inquietud
Prueba estos difusores durante 90 días. Si no ayudan a calmar el estrés de tu perro, devuélvelos, aunque la recarga esté abierta, y te reembolsamos todo, sin preguntas. Es una solución realmente efectiva. Por eso lo garantizamos.




Llevo unos dos meses usándolo y se nota que mis perros están más tranquilos cuando me voy a trabajar. El pis en el suelo se ha reducido muchísimo… Leer más
Adopté dos perros de una protectora. Tenía los difusores enchufados 24 horas antes de que llegaran y la adaptación fue mucho más fácil de lo que esperaba… Leer más
Están mucho más calmados. Menos sobresaltos con los repartidores y los recibimientos son mucho menos caóticos. Mi vecina me preguntó qué le había dado.
Cada difusor cubre hasta 70 m², pero las paredes y los muebles grandes bloquean la difusión. Para un mejor resultado, la mayoría de clientes usa 2–3 difusores para cubrir bien toda la casa.
No actúa en horas ni hace milagros: la mayoría nota el cambio entre los primeros días y las dos semanas, según el perro y su nivel de estrés. Por eso cada kit cubre 60 días.
No. Es lo contrario de dormirlo: no es un medicamento ni toca su cuerpo. Replica la señal con la que una madre tranquiliza a sus cachorros, así que tu perro sigue jugando, comiendo y moviéndose, solo que sin la alarma encendida.
No perfuma ni lo vas a oler: la señal solo la perciben los perros. La forma de saber si es lo que necesita: si tu perro está perfecto contigo pero se rompe con los cambios, los ruidos o al quedarse solo, es estrés, y ahí es donde ayuda. Y si no notas nada, tienes 90 días de garantía.
El perro no se acostumbra a la señal: el frasco se agota. Cada recarga dura 30 días y la señal tiene que estar en el aire de forma continua. Con la suscripción te llegan solas cada 60 días, desde 0,37 € al día por habitación, y puedes pausar o cancelar cuando quieras.
En las habitaciones donde tu perro pasa más tiempo: el salón, la cocina o el dormitorio.
Para las personas es prácticamente inodoro. Un olor muy leve al calentarse los primeros días es normal. Si te parece fuerte, escribe a nuestro equipo de soporte.
¡Sí! Las feromonas de Vitalys Calma solo las detectan los perros y son seguras para otras mascotas y para las personas.
Eso es carácter o energía acumulada, no estrés, y ningún difusor lo sustituye. Vitalys Calma ayuda con las reacciones de miedo y la adaptación: esconderse, temblar, no comer delante de ti, orinarse de miedo o llorar por un cambio. Si sospechas de una causa médica, consulta antes a tu veterinario.