
En la alfombra, en el sofá, en las esquinas, incluso en tu cama. Lo has limpiado, lo has regañado, lo has intentado todo, y el charco vuelve. Hay una razón por la que vuelve, y casi ningún dueño la conoce.
Tu perro no te está castigando.
No lo hace por venganza ni para fastidiarte.
Está sufriendo estrés en silencio.
Piensa en lo que cambió de repente.
Un bebé que llegó.
Una mudanza.
Un perro nuevo en casa.
Horarios que ya no son los mismos.
Su mundo se descolocó.
Y su sistema nervioso se atascó en modo alerta.
Es una alarma que no sabe apagar solo.
Y esa alarma se escapa
en forma de pis dentro de casa.
Alivia el miedo y la ansiedad
Menos esconderse y encogerse
Menos orina por estrés
Menos pis al quedarse solo
Más confianza y seguridad
Calma la inquietud constante
Cuando un perro está con su madre
ella libera de forma natural feromonas apaciguantes.
Esa señal de la madre le dice a su cerebro:
Aquí no pasa nada. Estás a salvo. Puedes relajarte.
Cuando tu perro enfrenta un cambio que le estresa
esa señal de calma no está.
Y la alarma se queda encendida.
El difusor Vitalys Calma replica esa misma señal de la madre y la mantiene en el aire de su habitación. Lo llamamos el Efecto Nido.
No es un sedante: no lo duerme, lo tranquiliza.
Lo enchufas a la pared
y funciona 24 horas al día, 7 días a la semana.
Menos miedo y menos esconderse
Más confianza y seguridad
Más tranquilo cuando se queda solo
Menos accidentes por estrés
Bruno orinaba la cama cada vez que me iba a trabajar. El veterinario lo revisó y no era nada médico. A los diez días los charcos eran cosa rara y él ya no se escondía.

Nala se refugiaba debajo de la cama y solo salía para hacerse pis en el sofá. Con los difusores, en semana y media empezó a acurrucarse con nosotros en el sofá sin accidentes.

Lo adoptamos de la protectora y se sobresaltaba con todo; se orinaba cuando llegaba visita. Después de dos semanas, ya no tiembla y nos recibe contento sin un solo charco.

Pensaba que mi perro se vengaba cuando me iba, porque siempre encontraba un regalo. Con los difusores descubrí que era estrés: ahora se queda tranquilo y la casa está seca.
PASO 1Enrosca la recarga en el difusor
PASO 2Elige el mejor lugar
PASO 3Enchúfalo
PASO 4Déjalo actuar
Las órdenes no llegan a un sistema nervioso en alerta. Aprende a sentarse, no a dejar de tener miedo.
Encerrarlo no apaga la alarma: solo la deja sonando a puerta cerrada.
No se esconde porque sepa que está mal. Se esconde porque tiene miedo. Regañarlo solo le confirma que tenía motivos.
Duran unas horas y algunos solo lo dejan quieto por fuera, con el corazón a mil por dentro. El estrés no tiene horario.
La música de fondo no reemplaza la señal de seguridad que él necesita sentir para bajar la guardia.
Cada semana de estrés convierte una reacción pasajera en una costumbre más difícil de cambiar.
Todo eso actúa sobre lo que hace.
Nada le enseñó que ya no pasa nada.
VITALYS
OTROS
Orinarse dentro de casa, esconderse, temblar cuando te vas o marcar los muebles no son problemas distintos.
Son salidas de la misma alarma.
Para un perro que sufre un cambio repentino
esa alarma suena aún más fuerte.
Un embarazo, una mudanza, un nuevo animal o un simple cambio de horario pueden encenderla.
Cada semana que pasa, el comportamiento se consolida y la casa se convierte en un campo de batalla de olores.
Mi perro adoptado se orinaba en cuanto alguien se movía. Probamos vinagre, empapadores, adiestrador… y nos sentíamos impotentes. Con los difusores, en un par de semanas los accidentes bajaron muchísimo y se le ve cómodo en su propia casa. Mi vecina me preguntó qué habíamos cambiado.

Vivió en una jaula antes de llegar a casa. Estaba asustadizo y orinaba cada vez que intentábamos acariciarlo. Ahora se acurruca con nosotros en el sofá y nos recibe en la puerta sin un solo susto. Y no está «raro» ni sedado.

No comía, no jugaba, no confiaba. Después de enchufar los difusores, a los pocos días tomó un juguete por primera vez. Dejó de orinar en las esquinas. Lloré al verla tranquila.

Le aterraba toda la casa y se quedaba en un rincón; se hacía pis cada noche. Desde que enchufamos los difusores sale sola y hasta duerme la siesta con mis otros perros. La cámara lo confirma: sin un solo ladrido.

Análogo de la feromona apaciguante canina 2 %
Hidrocarburo isoparafínico
48 ml
Usa los difusores en las zonas del perro: cada uno cubre hasta 70 m². -> Las paredes lo bloquean, así que usa uno por espacio abierto o habitación.






Mi perro adoptado se hacía pis en la cama al quedarse solo. Enchufamos dos difusores y poco a poco los accidentes han bajado hasta casi desaparecer tras dos semanas. Ya no tiembla al ponerme el abrigo.
Llegó a casa con miedo: se escondía y orinaba en la alfombra. Para la segunda semana ya estaba más tranquilo y se echaba a dormir en su camita sin tener que limpiar a diario.
Después de poner los difusores en tres habitaciones noté la diferencia. Se le ve menos ansiosa pero completamente despierta, y ya no hace pis cuando llegan visitas. Mi vecina me preguntó qué le habíamos dado.
*Valoraciones basadas en opiniones verificadas de clientes de Vitalys*
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Desde 0,37 € al día por habitación. Envío cada 60 días. Pausa o cancela cuando quierasPago único, sin renovaciones. El kit incluye los difusores y recargas para 60 días.

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Menos accidentes en casa

Calma lúcida, sin dormirlo

Menos pis e inquietud
Prueba estos difusores durante 90 días. Si no ayudan a calmar el estrés de tu perro, devuélvelos, aunque la recarga esté abierta, y te reembolsamos todo, sin preguntas. Es una solución realmente efectiva. Por eso lo garantizamos.




Llevo unos dos meses usándolo y se nota que mis perros están más tranquilos cuando me voy a trabajar. El pis en el suelo se ha reducido muchísimo… Leer más
Adopté dos perros de una protectora. Tenía los difusores enchufados 24 horas antes de que llegaran y la adaptación fue mucho más fácil de lo que esperaba… Leer más
Están mucho más calmados. Menos sobresaltos con los repartidores y los recibimientos son mucho menos caóticos. Mi vecina me preguntó qué le había dado.
Cada difusor cubre hasta 70 m², pero las paredes y los muebles grandes bloquean la difusión. Para un mejor resultado, la mayoría de clientes usa 2–3 difusores para cubrir bien toda la casa.
No actúa en horas ni hace milagros: la mayoría nota el cambio entre los primeros días y las dos semanas, según el perro y su nivel de estrés. Por eso cada kit cubre 60 días.
No. Es lo contrario de dormirlo: no es un medicamento ni toca su cuerpo. Replica la señal con la que una madre tranquiliza a sus cachorros, así que tu perro sigue jugando, comiendo y moviéndose, solo que sin la alarma encendida.
No perfuma ni lo vas a oler: la señal solo la perciben los perros. La forma de saber si es lo que necesita: si tu perro está perfectamente contigo pero se desborda con los cambios, los ruidos o al quedarse solo, es estrés, y ahí es donde ayuda. Y si no notas nada, tienes 90 días de garantía.
El perro no se acostumbra a la señal: el frasco se agota. Cada recarga dura 30 días y la señal tiene que estar en el aire de forma continua. Con la suscripción te llegan solas cada 60 días, desde 0,37 € al día por habitación, y puedes pausar o cancelar cuando quieras.
En las habitaciones donde tu perro pasa más tiempo: el salón, la cocina o el dormitorio.
Para las personas es prácticamente inodoro. Un olor muy leve al calentarse los primeros días es normal. Si te parece fuerte, escribe a nuestro equipo de soporte.
¡Sí! Las feromonas de Vitalys Calma solo las detectan los perros y son seguras para otras mascotas y para las personas.
Eso es falta de educación, no estrés, y ningún difusor lo sustituye. Vitalys Calma ayuda con el miedo y la adaptación: esconderse, orinarse de miedo o por un cambio. Si sospechas de una causa médica, consulta antes a tu veterinario.